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El Dr. Muñoz Criado del Hospital Casa de Salud reconoce que “correr no produce artrosis”

Seguir corriendo puede ser un factor de protección para las articulaciones si se practica de forma adecuada, afirma el experto en Traumatología.

La evolución de los pacientes portadores de prótesis es mejor que los que no practican deporte.

 

El Dr. Muñoz Criado, especialista en Traumatología en el Hospital Casa de Salud reconoce que “la práctica intensa del running no aumenta el riesgo de padecer una artrosis. Los deportistas de élite que lo han practicado de forma intensa no han aumentado su riesgo de padecer artrosis en las articulaciones de rodilla y cadera, a diferencia de lo que ocurre con los deportes de contacto tipo fútbol, rugby o baloncesto que sí han supuesto un factor de riesgo para padecerlas.”

 

running

 

Para el experto del hospital valenciano, por cuya consulta desfilan numerosos deportistas de élite, tanto nacionales como del ámbito internacional, “el hecho de padecer una artrosis previa puede ser agravado al practicar el running si no se tienen ciertas precauciones. Es conveniente que un especialista analice cada situación particular y aconseje sobre las medidas que son recomendables en cada caso si se quiere seguir practicando, pero, -ha afirmado Muñoz Criado- “seguir corriendo, de hecho, puede ser un factor de protección para las articulaciones si se practica de forma adecuada.”

 

Y ante los días de competiciones que se avecinan así como el buen tiempo que favorece esta práctica en la Comunidad Valenciana, el especialista del Hospital Casa de Salud ha resumido en 10, las claves para prevenir el desgaste de las articulaciones:

 

Decálogo del runner para prevenir un desgaste precoz:

 

1.- Alternar las salidas a correr con otras actividades de bajo impacto como bicicleta, baile, natación, elíptica o remo.

2.- Mantener un buen equilibrio entre elasticidad y fuerza. Si las articulaciones son más laxas, se necesita compensar con un buen soporte muscular.

3.- Correr en superficies menos exigentes, césped, tierra o incluso en una cinta de rodar. Castigan menos las articulaciones y el patrón de apoyo permite distribuir mejor las zonas de carga.

4.- Seguir un estilo de vida sano. Utilizar dietas antiinflamatorias. Un buen descanso es fundamental. La fase REM del sueño tiene un alto poder antiinflamatorio y regenerativo.

5.- Realizar un buen calentamiento paseando o trotando suave antes de correr y estirando al finalizar.

6.- Ser consistente y progresivo. Evitar bajones en las rutinas de entrenamiento seguido de grandes esfuerzos para compensar. No intentar alcanzar un objetivo de entrenamiento de forma brusca, sino con pequeños incrementos en tu actividad.

7.- Distanciar la programación de carreras largas permitiendo más tiempo para recuperar.

8.- Usa una buena técnica. Si es necesario consultando con un biomecánico.

9.- Utilizar buenas zapatillas y si es necesario unas plantillas adecuadas a cada pisada. Un biomecánico, podólogo o traumatólogo deportivo puede orientar.

10.-  Mantener un registro de la actividad, dieta y sueño para poder analizar lo que sienta mejor o peor.

 

Otra de las cuestiones que se les plantea con frecuencia a estos especialistas es que si el hecho de ser portador de una prótesis de cadera o rodilla limita la capacidad de practicar el running.  Para Muñoz Criado, “durante mucho tiempo se ha recomendado no practicar deportes de impacto a los pacientes portadores de una prótesis con la idea de que podría llevar a un deterioro y aflojamiento precoz de los implantes. Sin embargo, estudios recientes prueban que la evolución de los pacientes portadores de prótesis es mejor que los que no practican deporte. Aún son necesarios estudios con tiempos de evolución más prolongados a 10 o 15 años para realmente valorar el impacto real del running en las prótesis, aunque la sensación inicial durante los primeros siete años parece satisfactoria. En cualquier caso es recomendable seguir el decálogo recomendado” ha finalizado Muñoz Criado.